Investigación experimental
Se sabe que los agentes crioprotectores son tanto menos tóxicos cuanto más frío está el órgano. Por ello se realizará una perfusión controlando la temperatura y las concentraciones. Nos centraremos inicialmente en corazón porque podemos realizar pruebas sencillas de funcionalidad (esfuerzo, electrocardiograma). La idea es que se complementen la investigación teórica y experimental. El montaje experimental, grosso modo, consiste en lo siguiente. En un ordenador se establece la temperatura a la que queremos que esté el órgano en cada instante y la concentración de crioprotector que debe de contener en ese instante. El ordenador se encargará de dar las debidas instrucciones al sistema de perfusión para que este inyecte en el órgano la solución con las características de temperatura y concentración definidas en el paso anterior. Un sistema de sensores continuamente monitoriza los parámetros que definen estas propiedades sobre le órgano. Esta información es enviada de vuelta al ordenador, que comparándola con la definida teóricamente hará las modificaciones adecuadas para ajustarse a lo establecido por el experimentador. Con este sistema de “feed-back” (bucle cerrado) esperamos poder bajar la temperatura del órgano al menos hasta –10ºC utilizando los crioprotectores convencionales (polietilenglicol, dimetilsulfóxido). Tras el almacenamiento durante 20 horas del órgano en estas condiciones (sin perfundir), lo volvemos a la normalidad mediante el proceso contrario (lavado de crioprotector y recalentamiento). Tras ello le medimos el grado de funcionalidad mediante pruebas de esfuerzo y electrocardiográficas. Por último hacemos un estudio histológico para ver el grado de recuperación del tejido cardiaco. |
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Revisado: 26/03/2002 . Consultanos sobre CryoBioTech o sobre este web |